lunes, 10 de octubre de 2011

capitulo 12- 13 supernaturally


Capitulo12

REUNIONES MORTALES


Traducido por Kazenbrr.


En la completa oscuridad, lo único que sentía eran las siniestras 8 patas de la araña sobre mi brazo. “Tú morirás en esta habitación.” Una voz murmuro en mi oído. No sería la primera en hacerlo. Mi pecho se contrajo cuando pensé en los últimos momentos de Lish. ¿Estaba asustada? ¿Sufrió?

Las luces volvieron a encenderse, revelando que mi cuerpo entero estaba cubierto de arañas viuda negra.

“¡Oh, deja de molestar!” Grite, poniéndome de pie. Estoy segura que me hubiera asustado, incluso aterrorizado, de no ser por que podía ver a través de los pequeños arácnidos.

Las ilusiones de los poltergeists son una combinación de glamour y manipulación de las corrientes de aire para crear la ilusión de sensación. Un muy buen truco, en serio.

Hubo una pausa y las arañas desaparecieron, remplazadas por un viento chillante. Sangre empezó a salir por las comisuras entre la pared y el techo, escurriendo justo enfrente de mi rostro. Estire mi mano y deje que la ilusión de sangre pasara a través de mi mano. “¿Tal vez deberías usar jarabe y pintura roja para la próxima vez?”

Un gemido bajo hizo eco en la habitación, la cual procedió a prenderse en llamas, llamas que chillaban mientras devoraban las paredes a mi alrededor.

“¿Ya terminaste?” Porque esto es muy impresionante, pero es noche de escuela y tengo tarea por hacer.”

Las llamas desaparecieron, dejando la habitación tan prístina y vacía como antes. “Te matare.” Las voz dijo, y algo en ella despertó mi memoria.

“¿Steve?”

El aire centello un momento en frente de mi, para revelar la imagen translucida de – si, Steve el vampiro. O al menos, lo que solía ser Steve el Vampiro. Considerando que esta vez si estaba muerto en vez de “no vivo”, técnicamente ya no era un vampiro.

El me hizo una mueca, “No eres divertida.”

“Aguafiestas extraordinaria, esa soy yo. ¿Qué haces aquí?”

“¿Qué parece que estoy haciendo?” Él levanto sus manos, las cuales se prendieron en llamas.

“Se ven como trucos de fiesta baratos. En serio, la ultima vez que te vi-“

La ultima vez que lo vi, el estaba tan enojado por que lo había traído al Centro que había mordido a Raquel, sabiendo que esto desencadenaría en una inyección de agua bendita que lo mataría. De nuevo. Permanentemente.

Sus ojos se llenaron de ira, “Me da gusto ver que me recuerdas.”

“Claro que si. Pero, ¿por qué sigues aquí?”

“Los voy a hacer pagar. A todos ellos. Maldecirán el día que me trajeron a esta prisión.” Steve siempre había tenido un aire dramático. El debió haber levantado un puño fantasmal en el aire, le hubiera dado más efecto.

Yo me senté de nuevo, recargándome contra la puerta. “Muy bien.”

“¿No vas a tratar de exorcizarme?”

“No. No es mi departamento.”

“Oh,” el se modio el labio – o, al menos, lo intento, pero fallo debido al hecho de ser incorpóreo. “Bueno, ¿Ahora que?”

“Oh, ¿Puedes hacer que parezca que hay insectos explotando de mi piel?”

Él se dejo caer unos centímetros, “¿En serio?”

“Podría ser divertido, ¿No? Si quieres, hasta pretenderé estar asustada.”

“No es lo mismo si estas fingiendo.” Él descendió un poco más, hasta que estuvo a mi altura, lo cual dejo casi la mitad de él debajo del piso, pero no pareció notarlo.

“Lo siento, no puedo evitarlo.”

Nos sentamos así por un momento, Steve cambiando de posición como si no pudiera acomodar su cuerpo etéreo.

“Tengo una pregunta.” Dije, finalmente rompiendo el silencio.

Él se animo, “¿Qué?”

“No lo entiendo. Digo, tu odiabas la idea de este lugar, ¿no? Cometiste una tontería solo para evitar que te encerraran aquí por unos cuantos días.”

“Sí, ¿y?”

“No entiendo por que, después de todo eso, elegirías pasar tu eternidad aquí.”

Sus ojos se desenfocaron, la silueta de su cuerpo borrándose un poco, “Yo – Ellos necesitan – Los estoy haciendo pagar.”

“Seguro, lo entiendo. Pero, aparte de darles pesadillas y ser una molestia, no puedes hacer nada ¿o sí? Todo lo que has hecho es atraparte mas efectivamente de lo que ellos hubieran podido hacerlo.”

Sus hombros colapsaron. Pobre sujeto. Yo seguía arruinando sus vidas después de la muerte. Intente darle una palmada en la espalda, pero me detuve. Probablemente lo haría sentir peor si mi mano pasara a través de él. “No te preocupes al respecto. No estas realmente atrapado aquí, después de todo.” Agite mi mano cerca de su hombro en una forma que esperaba fuera reconfortante.

Él ya estaba empezando a perder definición. No es fácil quedarse aquí una vez que has muerto, y si les quitas la voluntad para embrujar, usualmente simplemente desaparecen hacía donde deberían estar.

Donde sea que eso sea.

Pero la mayoría de la gente no puede soportar el quedarse lo suficiente como para localizar el lugar exacto para hacer un exorcismo, o, en este caso, una conversación. Por eso era que yo siempre estaba en servicio cuando había poltergeist en AICP.

Steve asintió. Sus extremidades ya se estaban desvaneciendo. “Tienes razón. Ya es hora de que le de una oportunidad a estar muerto.”

“¡Ese es el espíritu!” Le sonreí para darle animo.

“Gracias. Al menos uno de nosotros será libre de esta pesadilla.”

“Oh, yo-“ Iba a explicarle que yo era libre ahora, y que era mi elección estar aquí esta noche – al menos en parte, ya que Jack no me había dado oportunidad de negarme – y honestamente, yo tenía muchos sentimientos encontrados al respecto, y no estaba segura que decirle a Steve, aparte de que no era una prisionera aquí, ni siquiera un empleado, así que él no debería asumir….

Pero antes de que pudiera formar un pensamiento coherente, él había desaparecido. Para siempre, esta vez. Eso espero.

“Adiós, Steve.” Suspiré en la habitación vacía.

Permanecí sentada ahí por unos segundos mas, pero estar sola aquí era mucho más aterrador que cualquier embrujo podía ser. Esta habitación no necesitaba drama para darme pesadillas. Me levante rápidamente, espere a que la puerta se abriera y salí al pasillo.

“¿Raquel?” El pasillo estaba vacío. Genial.

Camine hacía su oficina, perdida pensando en Lish, y en el pobre de Steve, y en todas las otras almas que había sacado de esta vida, algunas literalmente. ¿a dónde iban? ¿Steve iría al mismo lugar que Lish? Y ¿sería al vampiro Steve o el Steve normal? ¿Qué le pasaba a las almas cuando dejaban sus cuerpos humanos y se convertía en vampiros? ¿Y luego cuando el cuerpo del vampiro moría?”

Hola, dolor de cabeza.

Suspiré y puse mi mano sobre la puerta. Solo cuando no se abrió, mire hacía arriba y me di cuenta que había llegado, inconsciente mente, a mi antigua unidad.

Mire la puerta confundida. Se sentía como si una parte de la antigua mi, la vieja Evie, se separaría del resto , sonreiría y me saludaría, y luego cruzaría la puerta y se acostará en el sillón purpura. En vez de eso, toda yo se quedo en la puerta, negada a la vida con la que según yo ya no quería tener nada que ver.

Muchas veces había pensado en cosas – cosas reales – que había dejado atrás. Un par de tacones rojos en particular, me perseguían. Ahora, de hecho tenía escusas para usarlos, y estaban atrapados en mi antigua unidad. Incluso había compuesto una lista en mi cabeza, de todas las cosas que tomaría de mi habitación si alguna vez tenía la oportunidad.

Pero, no podía entrar, no podía regresar. No pensé que quisiera hacerlo. La unidad era una tumba para la Evie que había vivido ahí, sin darse cuenta de lo complejo que era el mundo a su alrededor, sin idea de quien era en realidad. Yo no quería nada de ella.

Me di la vuelta y cuidadosamente camine hacía la oficina de Raquel. Necesitaba salir de aquí. Ahora. La claustrofobia había regresado con venganza, y el repentino ataque de pánico – gracias al hecho de darme cuenta que no podía salir a menos que ellos me dejaran – hacía que me fuera difícil respirar. Di la vuelta en una esquina y casi choco con Jack, quien parecía igualmente sorprendido de verme.

“Oh, Evie, parece que has visto un fantasma.”

“Ha, ha.” Me sentía agotada, vacía. Quería irme a casa. “¿Esta Raquel en su oficina?”

“¿Cómo lo sabía yo?”

“¿No estabas ahí, justo ahora?”

“No.”

“Okay.”

“¿Evie?” Me di la vuelta, aliviada de oír la voz de Raquel a mis espaldas. “¿Cómo te fue?”

“El Centro esta oficialmente No Embrujado.” Al menos, no por poltergeists. Si las memorias fueran fantasmas, este lugar probablemente tenía millones de ellos. Y ahora, yo también los tenía. “¿Puedo irme ahora?” Estoy muy cansada.”

“Claro. Jack, si fueras tan-“

Fuimos interrumpidos por una puerta que se formo en la pared junto a nosotros. Una hada alta, con cabello de color blanco puro y piel de color de un durazno maduro, salió de la puerta. “¡Tú!” Su voz sonó como metal frío en el pasillo.

Yo salte, “Yo no-“

“Yo no lo hice.” Jack gritó, interrumpiéndome. Lo mire sorprendida. ¿Acaso el pensaba que el hada estaba tras el?”

Ella tomo un paso en nuestra dirección. Jack se dio la vuelta, corriendo por el pasillo y deslizándose para darle vuelta a la esquina, dejando a Raquel y a mi con el hada. Por la forma que sus ojos azul cobalto lo seguían, me pregunte si realmente estaba tras el.

Pero a quien engañaba, con las hadas siempre se trata de mi.

Raquel se recupero más rápido que yo. Busco en el bolsillo de su traje y saco un pequeño cilindro de hierro. Con una buena flexión de su muñeca, sacó una especie de bastón de el. “Te sugiero que te vayas.”

El hada la miro con frialdad, luego retrocedió por la puerta y fuera del Centro. Mire a Raquel sorprendida, “¡Santo Beep! Raquel, fuiste una total-“

“Por favor, no termines esa frase.” Ella regreso el bastón a su tamaño más pequeño y lo guardo en su chaqueta. “Ahora, ¿tienes alguna idea de que se trata eso?”

Negué con la cabeza, “No. Reth me visito la otra noche, pero no trato de secuéstrame otra vez.” Bueno, casi no lo intento. ¿O lo había hecho? Estúpido Reth. “ Pero con esto son tres – el silfide, Reth y esa hada. Y parece que hay muchos más paranormales inusuales llegando al pueblo.” Recordé la mujer de niebla en la bata de casa. No era solo que fueran extraños, sino que me estaban notando. Estaban interesados en mi. Mordí mi labio, nerviosa de repente. Era demasiada coincidencia. Algo estaba pasando.

“Esto complica las cosas. Yo pensé que ya habíamos dejado atrás el interés de las hadas en ti. Creo que deberías quedarte aquí esta noche.”

“Yo-oh, no. No. No quiero quedarme aquí. Jack puede llevarme a casa.” Volteé pero Jack aun no había regresado. Raquel sonrió, y yo me quede atrapada en el Centro.

De nuevo.

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Fin del Capitulo 12


Capítulo 13 (parte 1)
Muerde mi lengua

Traducido por Cami.Pineda(SOS)


“Mira,” Arianna dijo. Ella hizo una parada enfrente de mi escuela tan rápido que estuve apunto de estrangularme con el cinturón. “si no quieres salir conmigo, esta bien. Pero tu solamente no me abandonas y luego te vas a quedarte con un amigo por dos días sin siquiera molestarte en llamar.” Grandes sombras cubren la mitad de su cara, pero en ese momento puedo leerla muy bien. Ella estaba herida.
“te envié emails,” le dije penosamente.
“si. Genial. Solo – lo que sea. Vete.”
Abrí mi puerta y di un paso hacia la acera. “Gracias por el-” Ella aceleró, con el impulso del carro dio un portazo.
Fabuloso. Que buena manera de empezar mi primera mañana fuera. No quería abandonarla- de verdad. Nada de eso era mi culpa. Prácticamente había sido secuestrada por Jack, después de todo.
“Evie, ¿estás bien?”
Mire arriba hacia la cara de preocupación de Carlee. No me había dado cuenta que todavía estaba parada en la acera, con los hombros caídos y la cabeza hacia abajo. “solo estoy cansada.”
Eso era decir poco. Si acaso había podido dormir las ultimas dos noches en el sofá de Raquel. No solo estaba asustada por haber sido acosada en el Centro, pero para ser una mujer tan pequeña, Raquel roncaba como un hipopótamo. Imagínate. Jack, el pequeño soplón finalmente se presentó esta mañana, y apenas pude llegar a tiempo para el primer periodo. Una estúpida misión y me sentía completamente aspirada de vuelta en ACIP– Raquel incluso me había pedido que presentara informes sobre los elementos desaparecidos mientras esperábamos a que Jack volviera. Tuve la sospecha que ella amaba cada minuto de eso, si se saliera con la suya, me mudaría de vuelta.
Y lo haría.
“Tenemos las pruebas de aptitud hoy en el gimnasio – no lo olvides.” Carlee caminó hacia mi, sus pasos ligeros y con saltos.
Empuje mi paso hacía la multitud estudiantil. El miedo a la hadas, paranoia a los silfos, y como siempre mi aumentada culpa de no decirle a Lend que era inmortal, se revuelven en mi estomago. Ahora podía agregarle mi trabajo en ACIP de nuevo, a las mentiras que le he dicho. Eso es lo que lo hace más difícil – no ser capaz de hablar con mi mejor amiga sobre todo.
Me paré enfrente de mi casillero, con una mano en la cerradura. Y, por primera vez desde que lo tengo, no puedo recordar mi combinación. “pitido,” murmuró. Aun mi casillero estaba perdiendo su encanto.
“No creo que la Señorita Lynn te deje estar enferma de nuevo. Te odia,” Carlee dijo
“Lo sé.”
“No, ella, como que, de verdad te odia.”
“No, yo, como que, de verdad lo se. Créeme.”
Ella se sentó a mi lado en la banca, donde todavía estaba contemplando la putridez de pila de amarillo y café que era mi ropa de gimnasio.
“estas segura que estas bien?”
Carlee era mi amiga. ¿Porqué no intentar ser honesta con ella por una vez?
“Estoy preocupada que estoy muriendo, las hadas tal vez están lanzando otra ofensiva para robarme, y tampoco puedo quitarme esta sensación extraña de cosquilleo en mis manos desde que succioné algo de el alma de un silfo, lo que definitivamente no debí haber echo.”
Ella parpadeó. Lentamente.
“Es broma.” Le di una rápida mueca que esperé que pasara por sonrisa. “No he estado durmiendo lo suficiente.”
“oh. Eso es fácil. Toma té de manzanilla antes de la ir a la cama. Mi mamá confía totalmente en él.”
“té de manzanilla. Lo haré.” Sin ninguna duda eso resolverá mis problemas.
“así que, sobre el otro día.”
Oh, Jack. No hemos hablado desde que ella me respaldó. “Gracias de nuevo, por cierto. Tú y la Señorita Lynn salvaron mi trasero.”
“Claro, pero quien era el otro chico?”
Rodéo mis ojos. “Una molestia.”
“Porque, bueno, Jhon y yo rompimos de nuevo, y ese chico era muy lindo, y estaba pensando que tal vez-”
“NO!”
sus ojos se abrieron en shock. “Lo siento, yo…”
“No, de verdad, él está medio loco, sabes? Como, inestable. Y se rehúsa a tomar su medicamento.”
“De verdad? Bummer. Esos hoyuelos...”
“totalmente psicótico!”
Ella se encogió de hombre mientras se paraba. “Mejor vístete.”
“Verde!•”
“Muy tarde,” Carlee susurró.
La señorita Lynn llegó alrededor de la esquina de la fila de casilleros, con notorias dagas. No, las dagas serían un arma muy delicada para ella. Deslumbrantes mazos eran más apropiados.
“que?” pregunté con una señal.
Ella sacudió el pulgar hacia la puerta. “oficina.”
Me quedé parada, pulverizada. “No llegué tarde! No he hecho nada mal hoy!”
“Emergencia familiar,” gruñó. “sal de aquí.”
“yo- oh. Okey.”
Comprobar de nuevo? Que estaba haciendo Raquel? Tenía el comunicador en mi bolso. Ella definitivamente no había estado tratando deponerse en contacto conmigo en las últimas horas desde que me fui.
Igual, la sincronización no podría ser mejor. Arrojé mi ropa de gimnasio en el casillero y traté de parecer nerviosa mientras caminaba pasando a la Señorita Lynn. De verdad era todo lo que podía hacer para no ausentarme. Ni siquiera me importaba si era secuestrada de nuevo, si eso me sacaba del gimnasio.
Abrí la puerta de la oficina y me detuve en seco. No era Raquel esta vez. Era el padre de Lend.
O al menos en lo que le concernía a la coqueta secretaria de asistencia, David era mi guardián legal. Ella no podría ver claro a través del glamur hacia la clara-como-el-agua cara de Lend.
Él se volteo y me sonrió con su cara de papá, y luego de un par de segundos fui capaz de remplazar mi cara de shock, con lo que esperaba que fuera una sonrisa de hija adoptiva.
“Umm, hey.”
“Gracias de nuevo, Sheila,” Lend-como-David dijo, sonriéndole. No sabía si estar celosa, mortificada, o divertida por su sonrisa de ojos saltones.
Caminé rígidamente al lado de él en el estacionamiento, amando que él estuviera aquí, queriendo nada más que lanzar mis brazos a su alrededor y obtener el abrazo que tan desesperadamente necesitaba, pero no iba a hacer eso cuando el lucia como su padre.
Entramos en el carro y miré por encima, tratando de ver solo bajo su encanto.
“cual es mi emergencia familia?”
“He estado preocupado. No has contestado tu teléfono en un par de días.”
Eso podría ser porque el Centro subterráneo tiene cero recepciones de llamadas. “lo perdí,” miento, odiándome a mi misma.
“me lo imaginé. Estar preocupado era solo una excusa para sacarte,” me dio una sonrisa, sacándonos del estacionamiento, y condujo por las calles llenas de arboles hasta la autopista.
“la clase de la tarde fue cancelada, y tuve la sospecha que no importaría si faltabas a gimnasia.”
“hermoso e inteligente. Soy una chica afortunada. Pero, umm, es algo tenebroso sentirme atraída por alguien que luce como tu padre. Cambio de encanto?”
Él se rió, su cara de padre brilló dentro de los bellos estándares de ojos oscuros y cabello oscuro de Lend. “¿Mejor?”
“Definitivamente. Ahora ya no necesito terapia. Bueno, no mucha.”
El rió de nuevo, buscando mi mano con la suya. “Igual, es un buen truco el rescatar a mi novia de la tortura.”
“No me estoy quejando.” Me acomodé en mi silla, amando el sentimiento de la piel de Lend sobre la mía. Nunca me cansé del contorno de su palma, la manera en que sus dedos se enlazaban con los míos como si estuvieran diseñados para estar juntos, o la forma como inconscientemente acariciaba mi mano con su pulgar. Esto era donde pertenecía.
El nos sacó en un área familiar, parqueando en frente de un restaurante de hueco-en-la-pared de comida tailandesa.
“que vamos a hacer?”
“vamos a ver si finalmente no se puedo encontrar algo suficientemente caliente para ti.”
Desde que hace unos meses se enteró que podía comer cosas picantes – ridículamente picantes – sin pestañear, él ha hecho esta misión personal de encontrar algo suficientemente caliente para mi gusto.
“solo por que tienes una lengua debilucha no significa que yo también la tenga,” le dije
Me sonrió astutamente. “Lengua debilucha, huh? Tengo que mostrarte lo que puedo hacer, luego.”
Yo le di una palmada en el hombro, sin poder contener otra carcajada. “Oh, soy una fan de tu lengua, no te preocupes.”
“me gustaría imprimirlo en una camiseta.”
“al menos sé que darte para navidad.”
Caminamos dentro del restaurante, y una hora después salimos. Lend frunció el ceño en frustración. “Uno de estos días encontraré algo picante para ti gusto.”
Traducción SOS por kathesweet


Lástima que tendremos que salir en tantas citas mientras tú buscas.

—Alas, todas las causas nobles requieren sacrificios.

Regresamos a casa, pero en lugar de llevarme al apartamento, Lend bajó por un camino estrecho que llevaba hacia los arboles y serpenteaba alrededor hasta un callejón sin salida.

Mi comunicador sonó ruidosamente en mi mochila y salté. Lend me miró, elevando una ceja. Oh, mierda, oh mierda, oh mierda, estaba atrapada.

—Parece que encontramos tu teléfono.

Dejé salir un ladrido de risa nerviosa. —Sí. En mi mochila todo el tiempo. Qué bien. —Él sonrió y aparcó mientras yo trataba de calmar mi corazón. Guardar secretos iba a matarme uno de estos días.

Apagó el motor. —Esta es nuestra parada —Miré alrededor, viendo nada más que arboles. Sacó un par de mantas de la parte de atrás, luego abrió la puerta para mí.

Caminamos a través del bosque y nos detuvimos en un estanque tranquilo. Las hojas de otoño se reflejaban en los bordes, haciéndolo lucir como si el agua estuviera en llamas. Lend extendió una de las mantas sobre el suelo y se recostó sobre ésta, palmeando el espacio a su lado. Empecé a acariciarla, luego me senté, mirando con recelo hacia el agua.

—Tu mamá no está allí, ¿cierto?

Él rió. —No. Es sólo que ha pasado demasiado tiempo desde que estuve cerca al agua.

Fruncí el ceño, preocupada. ¿El agua estaba llamándolo ahora o algo así? ¿O simplemente le resultaba tranquilizador a causa de su infancia? Me tumbé, apretándome a su lado con mi cabeza en su pecho. La mano acariciando mi cabello que perdió su pigmento y liberé mi respiración y sonreí, aunque no podía ver su cara. Todavía era mi Lend. El Lend que nadie más podía ver.

—No he visto a mi madre en un tiempo —dijo, un indicio de preocupación en su voz.

—¿No?

—No. Creo que esto podría ser el tiempo más largo en que se ha ido sin mostrarse.

Algo de una de las formas había hecho cosquillear mi memoria, algo incapaz de ser causado por elementales locales. Hice una nota mental de preguntarle a Raquel sobre esto, ya que no podía sacarlo a colación con Lend.

Quería que él hablara, así que pregunté, —¿Cómo fue, tenerla como mamá?

Se encogió de hombros, mi cabeza en su pecho levantándose con el gesto. —No lo sé, no es como si tuviera algo más con qué compararla. Creo que mi papá lo compensó lo mejor que pudo, y cuando yo era un niño no conocía nada mejor. Él tenía que mantenerme aislado, así que imaginaba muchas mamás que estaban algunas veces allí y algunas veces no, hablaban chistoso, y le daba a sus hijos regalos de banco de peces tropicales en medio de un estanque en Virginia.

—Creo que suena dulce.

—Lo era. Amo a mi mamá. Fue difícil por un tiempo, cuando me di cuenta que realmente nunca compartimos una vida, pero es lo que es. Y sé que ella me ama.

—¿Cómo no podría? —Un dolor familiar se instaló en mi pecho. Incluso Lend con su mamá elemental de agua al menos tenía eso: el conocimiento de que fue y siempre había sido amado. Y siempre lo sería también, ya que viviría para siempre justo como Cresseda.

—¿Alguna vez te preguntante, si quizás la tuya todavía está… —preguntó, callándose, pero sabía cómo terminaría. 
Allí afuera. Si, en algún lugar, mis padres (si incluso tuviera padres) estaban viviendo y pasando sus vidas normales. Sin mí.

—No lo sé. No me gusta pensar en eso. —¿Qué pasa si realmente sólo me abandonaron, dándome a las hadas? O qué pasa si fui hecha, si las hadas lo fueron, lo son, no lo sé. No vale la pena pensar en eso.

Él se estiró y acarició mi cabello. Hablamos sobre mis problemas familiares antes, ¿pero cuál era el punto? No estaba obteniendo ninguna respuesta, y no me gustaban las preguntas. Nunca hubo un hogar real o una madre que me llevara a al banco de peces por entretenimiento, y nunca la habría. Estaba bien. Yo estaba bien.

—Ha pasado demasiado tiempo desde que estuvimos juntos así —dijo Lend después de unos minutos de silencio. Su voz real era como una cascada, cálida y líquida y tan deliciosamente sexy que podía no escuchar nada más por el resto de mi vida y ser perfectamente satisfecha. Dejé que esto me recorriera, relajando la tensión que se había reunido en mis hombros. Que el problema no importaba. Esto era lo que importaba.

—Mmm Hmm —Cerré mis ojos y respire hacia él. Una brisa fría se agitó sobre nosotros, y sentí mi cabello levantarse en respuesta, todos mis miembros sintiéndose ligeros, desconectados y más conectados al mismo tiempo. Era como si mi cuerpo respondiera al viento.

Eso era nuevo. Lancé una mirada rápida al cielo, pero no había signos de silfos. Lend puso la otra manta sobre nosotros, desconectándome de la brisa. Estuve aliviada y extrañamente decepcionada ante la pérdida de la nueva sensación.

—Háblame sobre la escuela —dije, alejando todos los pensamientos de paranormales. Además de nosotros, por supuesto.

Escuché, medio prestando atención a sus historias excitantes de profesores y clases mientras disfrutaba las subidas y bajadas de su pecho. Siempre estaba tan animado, hablando de horarios para el próximo año, seminarios, pasantías. Su meta era obtener licenciaturas en biología y zoología, luego seguir una maestría en zoología, finalizando con estudios intensivos de criptozoología, estudiando las criaturas en el margen de la ciencia. Dado lo que sabía, tenía una ventaja natural. Y realmente, era perfecto para él. Podía ser normal pero todavía ayudando a los paranormales que tanto amaba. Su mayor aspiración ahora era estudiar los hombres lobos y tratar de aislar qué los causaba, quizás incluso curarlo.

Él amaba pensar en eso, planearlo, y trabajar hacia el futuro. Eso hizo que mi corazón doliera. Me pregunté otra vez cómo cambiarían las cosas cuando él averiguara que no era mortal. ¿Todavía estaría tan concentrado en este futuro que había trazado? ¿O sería inútil para él sabiendo que tenía la eternidad? ¿Cambiaría a actividades inmortales como…. Umm, vivir en estanques y dar consejos incomprensibles?

También me preguntaba qué estaba mal conmigo. No tenía ninguna meta. Siempre que tratara de pensar en algo que sería feliz haciendo por el resto de mi vida, sólo quería desesperadamente ir a Georgetown, pero eso sólo era porque así estaría con Lend. Mi futuro se sentía como un gran vacío, dependiendo de variables que no podía controlar.

—Todavía no he decido sí o no debería ir a la escuela de medicina. ¿Pero dónde más voy a estudiar biología celular? —Suspiró, luego rió—. Muy bien, suficiente de eso. ¿Qué has estado haciendo los últimos días?

Mordí mi labio. El asunto completo del espíritu no valía la pena ser mencionado. O la aceptación de una asignación estúpida con AICP y quedar atrapada en el Centro. Eso lo preocuparía, y, de verdad, no había sido gran cosa. Pero sería lindo ser capaz de hablar con él sobre cuánto extrañaba a Lish últimamente, lo extraño que era no ser capaz de ir donde era mi vieja unidad, cómo estar con Raquel me hacía sentir feliz y enojada al mismo tiempo.

Lástima que no podía decirlo.

—Oh, ya sabes. Lo usual. Contigo en Easton Heights en repeticiones, mi vida es un hoyo negro de aburrimiento y desesperación.

—Así que básicamente has estado haciendo tu tarea.

—Como dije, hoyo negro.

Acarició mi cabello mientras traté de no pensar en todas las cosas que no estaba diciéndole.

—¿Cómo te sientes?

—¿Abrigada?

—No, quiero decir, después del silfo. ¿Nada extraño?

Podría decir que los hormigueos que estaba sintiendo ahora mismo en la brisa podían ser de cualquier número de orígenes, no menos importante que mi novio increíblemente atractivo jugara con mi cabello. —Nop.

—¿Qué hay de todo lo demás?

Era una pregunta abierta, pero sabía de qué estaba hablado. Reth y Vivian, los únicos que entendían que yo era, una vacía, me habían advertido que quemaría mi propia alma rápidamente. Suspiré, levantándome sobre mis hombros. Abrí el cuello de mi camisa y miré hacia mi corazón.

Las flamas de oro líquido se arremolinaban perezosamente, lo suficientemente brillantes para ver solo cuando estaba viéndolo directamente. —No hay cambio, de verdad. —No sabía si eso era algo bueno o malo. Las miraba con tanta frecuencia que era difícil decir si se estaban volviendo más oscuras o más brillantes. Luego un brillante destello iluminó justo en el medio, hice una mueca. Eso era nuevo.

Lend se sentó, estirando su cuello para ver hacia abajo a mi camisa. Y yo apresuradamente la puse en su lugar. —La última vez que verifiqué, no podías ver almas.

Se encogió de hombros, una mirada exagerada de inocencia en su cara. —Sin embargo, no me heriría el intentarlo, ¿no?

—Tienes que ser el novio vivo más generoso.

—Como dije, algo que vale la pena merece un sacrificio.

—Hablando de eso, ¿no ibas a darme una demostración de lengua?

Muy pronto Lend tuvo que llevarme de vuelta a la escuela a tiempo para Inglés. Antes de girar hacia el camino principal, puso su encanto usual de vuelta en su lugar. Tragué una sonrisa torcida, recordando lo extraño que había sido verlo como su padre. Y luego eso me golpeó, la solución al problema de la inmortalidad.

Lend nunca necesitaría saberlo.

jueves, 6 de octubre de 2011

capitulo 11- supernaturally



Capítulo 11

Viejos fantasmas

Traducción SOS por Makilith Vivaldi


Grité mientras el pequeño rectángulo sosteniendo la puerta de mi habitación, mi vida, se cerraba, dejándome en la oscuridad, tan densa y completa que podía sentirla en mi piel.

-Whoa, calma…-

Me di la vuelta, golpeando de lleno la palma de mi mano contra el pecho de, Jack. De nuevo. En serio, una de estas veces lo iba a matar por accidente. O a propósito. Y no lo iba a lamentar.

-¿Qué está mal contigo? ¡Suéltame!-

Él arqueó las cejas y aflojó su agarre en mi muñeca.

-¿De verdad? Está bien, si insistes.-

Si él me dejaba ir, estaría perdida en esta oscuridad. Sola. Para siempre. Lo único que podías ver en los Senderos era la persona con la que estabas, no había nada más ahí. No había querido usar los Senderos de las Hadas nunca más, y ahora que estaba aquí el temor familiar llenó mi cuerpo entero. Agarré su brazo con mi mano libre.

-¡Detente! ¿Por qué me tomaste de esa manera? ¿Aterrorizarme en la escuela no era suficiente?-

Él se encogió de hombros.

-Raquel me dijo que te llevara a las ocho.-

-¡Se llama tocar la puerta, imbécil!-

-Sé que hago que parezca fácil, pero crear puertas entre los reinos no es precisamente sencillo. Tirando de ti a través de ellas era más fácil que venir para una amable conversación y tal vez un poco de té, para cuando llegáramos a ese punto tendría que haber hecho otra puerta. No sabía que ibas a gritar como una niñita.-

-No grité como una niñita.-

Mostrando sus hoyuelos, tomó una gran bocanada de aire y estalló en un ensordecedor, y decididamente, grito de niña.

-De esta manera. Sólo que con ojos más locos y agitándote más.-

-Cállate.-

-Con gusto. Vamos a llegar tarde.- Deslizó su mano de mi muñeca a mi mano y comenzó a caminar. –Por el cielo y el infierno, tus manos están frías.-

Nunca pensé que prefiriera el silencio absoluto de estos Senderos sobre cualquier cosa, pero tenía que ser mejor que escuchar a este idiota. Y no necesitaba ningún recordatorio de que mis manos estaban frías. Frías, mortales, manos que estaban muriendo.

-¿Podemos no hablar?-

-Pero si eres una conversadora encantadora. Sin embargo, si prefieres simplemente disfrutar de la gloria de mi compañía, lo entiendo. Probablemente estás abrumada por sostener mi mano y quieres disfrutar del momento.-

Rodé los ojos.

-Es todo lo que puedo hacer para no desmayarme, pero trataré de contenerme.-
-Creo que desmayarse está altamente subestimado. Podrías traerlo de vuelta a estar de moda.-

Giré mi cabeza para mirarlo en lugar de enfocarme en la oscuridad negra como tinta que nos rodeaba. Era como si las personas existieran fuera de los Senderos y nada más. Jack y yo éramos los dos únicos seres vivos, por todo lo que podrías decir. Que pensamiento tan horrible.

-¿De dónde diablos has venido?- le pregunté.

Él sonrió, pero había una extraña tensión en su rostro.

-Contarte esa historia requeriría hablar, lo que me parece recordarte pediste que no pasara. ¡Y aquí estamos!- Con un ademán, hizo un gesto con la mano, hacia la nada.
Lo observé expectante. No pasó nada.

-¿No puedes sentirlo?- preguntó, entrecerrando los ojos.

-¿Sentir qué?-

-Vamos. Has pasado por aquí tanto como yo lo he hecho. ¿Nunca trataste de averiguarlo?-
Cometí el error de mirar mis pies de pie sobre el vacío, y ahora de alguna manera quería vomitar.

-¿Podemos por favor salir de aquí?-

-Honestamente, Evie, no sabes cómo divertirte ¿cierto?-

Abrió la palma de su mano, y sus ojos se entrecerraron en concentración. La oscuridad ondulaba, con luz rasgando a través de ella, iluminando hacia la nada mientras una puerta se formaba, abriéndose hacia un pasillo blanco dolorosamente familiar.

-Hogar, dulce hogar- Jack gorjeó, tirándome hacia delante con él. La puerta se cerró detrás de nosotros.

Sentí como si hubiera entrado en un sueño. Cuando dejé esto atrás, permití a una parte de mí, creer que dejó de existir. El zumbido de las luces fluorescentes sobre nuestras cabezas reafirmaba el hecho de que lo único diferente ahí, era yo.

Ambos nos giramos y miramos a lo largo de la sala. Una mujer que no conocía, vestida en un traje a rayas, pasó corriendo junto a nosotros, gritando a muerte y espantando el aire alrededor de su cabeza.

Suspiré. –Síp, hogar dulce hogar lo cubre.-

Miré de nuevo hacia el pasillo, mi atención atraída por el suave golpeteo de unos apreciales zapatos de tacón. Esta vez, la mujer en un traje no estaba loca, o al menos, no del tipo que corre por todas partes gritando.

-Evie.- Raquel dijo, frunciendo los labios para evitar sonreír.

Otro grito hizo eco, alcancé a ver a alguien corriendo a través de uno de los pasillos. Se parecía sospechosamente a Bud, mi rudo y firme ex-maestro de defensa personal.-

-Me voy por unos meses y este entero lugar se hace pedazos.-

Raquel negó con la cabeza, disparando una mirada de fastidio en la dirección de donde los gritos continuaban.

-Bueno, ya que estás a tiempo, ¿por qué no te muestro el área del problema?-

-Suena bien para mí.- Estar aquí era como un déjà vu. Cuanto más rápido resolviera su problema, más pronto podría salir y perder el control en privado.

-De nada.- Jack hizo un gesto con la mano alegremente, comenzando a correr, haciendo varias piruetas en el aire a lo largo del pasillo.

Me volví hacia Raquel.- Creo que él está roto.-

Ella lanzó un suspiro de “no lo sé”. –El pasado de Jack no es algo que contribuya a su estabilidad. Pero es un buen chico.-

Él estuvo a punto de destripar a mi profesor de gimnasia. Un buen chico no es lo que era.

Más gritos resonaron a través del pasillo.

-¿En serio, qué está pasando aquí?-

-Es el poltergeist. Al parecer, hemos encontrado su ubicación actual.-

-Hurra.-

-Si podemos hacernos cargo de este pequeño problema, estoy segura de que los demás problemas serán fáciles de abordar. No sólo es casi imposible de mantener funcionando a los empleados, importantes archivos siguen desapareciendo.-

La seguí por el pasillo, tratando de no pensar en todas las veces en que me volví salvaje aquí. Este ya no era mi hogar. Estaba aquí para trabajar. Un trabajo. Podía ser profesionalmente independiente. Siempre y cuando no tengamos que ir a…
La Central de Proceso. Raquel se detuvo justo en frente de las puertas corredizas. Por supuesto. Porque posiblemente nada podía ser fácil esta noche.

-¿Aquí?- Le pregunté, sabiendo ya la respuesta. De todos los lugares en la Central, el poltergeist tuvo que establecer su residencia aquí. Cerré mis ojos, imaginando su acuario como había sido, con agua azul y verde, peces tropicales, arrecifes corales; con la feliz, divertida y capaz Lish en medio de todo, entre las computadoras funcionando y diciendo 
bleep.
No importa cuán duro trate de aferrarme a esa imagen, lo único que podía recordar era el agujero irregular en el vidrio, el cuerpo sin vida de Lish brillando en las luces mientras yacía en el fondo de la piscina.

Abrí mis ojos, dándome cuenta de que Raquel había estado hablando desde hace tiempo.
-… entiendes por qué no puedo entrar contigo.-

Fruncí el ceño.

-Uh, seguro.- Levanté mi mano hacia el lector de palmas y… nada pasó. El más extraño sentimiento de traición y abandono se apoderó de mí. ¿Habían cambiado las cerraduras?
-Lo siento acerca de eso.- Raquel dijo, esperando a que me moviera para poder abrir la puerta con su palma. Se abrió con un siseo, y ella se retiró fuera de la vista.- La dejaré desbloqueada.-

Tomando una profunda respiración, entré. El vacío de la grande, circular y blanca habitación me golpeó como una ráfaga de viento. El acuario se había ido. No había rastro, salvo un débil anillo alrededor del centro del suelo. Era como si Lish nunca hubiese existido. La puerta se cerró detrás de mí, y me deslicé contra el suelo.

Definitivamente no estaba preparada para esto.

Una fría brisa hizo cosquillas en mi nuca. Algo oscuro se lanzó por el borde de mi visión. Volví mi cabeza, pero no había nada.

Las luces parpadearon, y entonces se apagaron, excepto por una tenue bombilla.

-
He estado esperando por ti.- una voz susurró en mi oído.

Un cosquilleo en mi brazo atrajo mi atención hacia la araña negra con reloj de arena color carmesí en el vientre arrastrándose hacia arriba. La última luz murió y un grito de muerte desgarró a través de la habitación mientras se hundía en la oscuridad.
Fin del capítulo.

[*]Poltergeist: es un supuesto fenómeno paranormal que engloba cualquier hecho perceptible, de naturaleza violenta e inexplicable, producido por una entidad o energía imperceptible.

martes, 4 de octubre de 2011

capitulo 10- supernaturally


Capítulo 10
No hay lugar como el hogar

Traducido por Abril.

—¿En qué estabas pensando cuando mandaste ese niño que parecía un mono rabioso a mi escuela? —grité en mi comunicador.
—¿Perdón? —preguntó Raquel.
—Jack. Mi escuela. El cuarto de los casilleros de chicas. ¿Te suena? Si Carlee no le hubiera jurado a la ogra de mi profesora de gimnasia que Jack no era ni mi novio ni mi hermano ¡probablemente me hubieran suspendido!
—¿Tu maestra de gimnasia es una ogra?
—¡Concéntrate! Si me suspenden, mis notas bajan. Si mis notas bajan, quizás no entre en Georgetown. Y 
voy a entrar en Georgetown.
—Me alegra ver que finalmente estas tomando posesión de tu educación. Y siento lo de Jack; le pedí que te contactara discretamente.
—Ese chico no hubiera sabido lo que es discreto ni aun que la discreción bailara tap sobre su estúpida cabeza rubia.
—Pero si esta 
discreción estuviera bailando tap, ya no seria tan discreta, ¿no es así?
—Cállate —digo, tratando de no sonreír. Estaba molesta. Nada de sonreír—. ¿Cuándo te pusiste tan divertida?
—Hablaré con Jack y le diré que no te contacte en la escuela nunca más.
—¿De todas formas, cuál es su problema? Es la persona más rara que conozco, y eso no es nada.
—Jack ha tenido una... crianza poco convencional. Ustedes dos tienen mas en común de lo que crees. Su vida también fue interrumpida por la vidente. Aunque es un chico singular y de gran valor. Tenemos suerte de que nos haya encontrado.
Fruncí mi ceño. Tenía sentido que Jack tuviera conexiones con las hadas con sus habilidades.
—Bien. Aun que, no mas visitas en la escuela. Y dile que no venga a mi cuarto sin anunciar.
—¿Estás segura de que quieres ayudarnos?
Dudé, mordiendo mi labio. Se sentía como si me estuviera balanceando sobre una cerca. Voy hacia un lado—dí no—y sabía lo que encontraría cuando cayera.
Más de lo mismo.
Dí sí y ve hacia el otro lado, y... no tengo idea. Pero la cerca seguiría allí, y siempre podía encontrar mi camino para volver a subir. ¿Cierto?
—Dos condiciones —dije, prácticamente sintiendo su alivio y emoción filtrándose a través de la conexión—. Primero: no soy Nivel Siete o nada en ningún sistema. No soy AICP. Si no me gusta una misión, no la hago. Es totalmente mi decisión.
—De acuerdo. ¿Y la segunda?
—Quiero mi tarjeta de crédito de vuelta. —Claramente, lo desconocido a lo que estaba punto de adentrarme, requería un nuevo guardarropas.
—Muy bien. Mientras la reserves para emergencias.
—En serio, Raquel, ¿cuándo te pusiste tan graciosa?
Ella hizo una pausa.
—Evie, estoy... Estoy muy complacida de que nos ayudes otra vez.
—También te extraño. —Quise sonar despreocupada, pero fui sorprendida por una incómoda picazón en mi garganta y en mis ojos. Dios mío, no estaba por llorar en una llamada con Raquel. Después de todo, mi cumpleaños número diecisiete se acercaba, vivía por mi cuenta, independiente, fuerte. Estaba haciendo esto porque quería—
no porque la extrañase. Eso seria estúpido.
Después de una aclaración de garganta muy sospechosa, la voz de Raquel retomó su tono de negocios, enérgico.
—Excelente. Enviaré a Jack para que te recoja a las ocho.
—Vaya, ¿esta noche? ¿Tan pronto?
—No estaba bromeando cuando dije que necesitábamos ayuda. Últimamente, parece que todo lo que puede salir mal, sale mal. Y ha habido extraños cambios en el mundo paranormal, nada comparado con April, pero lo suficientemente raro como para que seamos forzados a usar personal que no tenemos para tratar y hacer un seguimiento.
—Entonces, creo que puedo cambiar eso. —¿Una noche libre de estampado de vaca y grasa? Rayos, sí, podía cambiar eso—. ¿Dónde? ¿Italia? ¿Islandia? Oh, apostaría por Japón.
—De hecho, es algo menos exótico que eso. El Centro.
Y solo así, mi emoción fue reemplazada por un temor helado.
No podía regresar allí. El Centro era una tumba. En mi mente no había cambiado desde mi última noche allí. Vampiros sin vida alineados en los pasillos, extrañamente iluminados por luces estroboscópicas que fallaban en salvar a la sirena que más me gustaba. No podía soportar el pensamiento de volver a visitar el que había sido nuestro hogar.
—Raquel, yo...
—¡Te veo a las ocho! —La línea se cortó y me dejó mirando tontamente el comunicador.
Dos horas más tarde seguía en mi cama, mirando el techo. Ni siquiera los familiares contornos de Tasey en mi mano me hacían sentir mejor.
Tendría que decirle a Raquel que el acuerdo se había terciado. De ninguna manera volvería allí. Tan pronto como pudiera tener mis dedos para golpear su conexión, lo haría. Pero no podía soportar oír la decepción en su voz. Ella había estado emocionada, genuinamente feliz porque trabajaríamos juntas de nuevo. Estar feliz no era algo que le pasaba muy seguido. Y ahora tendría que decirle que no iba a ir porque estaba demasiado aterrorizada.
Tan pobre.
Me giré hacia un lado. El colgante Lend me daba brillo en la noche y acerqué mi mano hacia él, trazando con mi dedo una línea por el lado del corazón.
¿Por qué las cosas nunca se ponen fáciles? A veces quiero tomar un recuerdo—un recuerdo perfecto—acurrucarme en él, e ir a dormir. Como mi primer beso con Lend. Podría vivir en ese recuerdo por siempre. Solo nosotros, nuestros labios y la realización de qué tan bien encajaban juntos. Si las cosas siempre fueran así, la vida seria mejor.
—En serio, Evie —resoplé, dejándome caer de nuevo en el centro de mi cama y mirando el techo—. ¿Por qué no te quejas un poco más en vez de realmente hacer algo?
—Hablar sola es el primer signo de locura —ofreció Arianna, inclinándose en el marco de mi puerta abierta.
—Sí, también lo es ver cosas que nadie más puede ver, pero parece que a la gente le gusta eso de mí.
—Buen punto. Las probabilidades son que has estado loca por años. Probablemente, yo no soy más que un producto de tu imaginación.
—Si eso fuera verdad, te hubiera imaginado menos vaga.
Ella suspiró.
—¿No es triste que, por lo mucho que te odias a ti misma, no puedas ni siquiera imaginarte a una compañera de cuarto agradable?
—Más triste es el hecho de que admitas que apestas como compañera de cuarto.
Mostrando una sonrisa maliciosa, ella entrecerró sus ojos.
—Yo usaría el termino “apestar” moderadamente cerca mío. No quiero plantar ideas en mi linda y muerta cabeza.
Le tiré una almohada.
—De todos modos —dijo ella, arreglándose su puntiagudo cabello rojo y negro (mucho más lindo que los hilos que se aferraban a ella bajo su despeinada cabeza bajo su glamour—
no mires, me recordé a mi misma una vez más)—, Ya esta oscuro afuera. Vamos a ver una película. Estoy tan aburrida que podría morir.
—Demasiado tarde.
Ella me tiró la almohada de vuelta y se fue hacia el cuarto principal. Me senté en el lado de mi cama y suspiré. El comunicador irradiaba ondas de culpa desde su posición junto a mi almohada, pero no pude llamar a Raquel. Ella se daría cuenta que no iba ir en unos—miré el reloj—diez minutos.
Probablemente era lo mejor.
Oh, rayos, como si pudiera saber que era lo mejor. Sacudiendo mi cabeza, tomé a Tasey y camine hacia mi cómoda, abriendo el cajón de las medias.
—Lo siento, amigo —susurre—. Quizás en otro momento.
Oí la puerta del frente abrirse, y Arianna gritó.
—Me estoy yendo. Encuéntrame allí si quieres ir.
—Sí, déjame...
Una luz brilló mientras una mano desde la pared tomaba mi brazo y me arrastraba hacia la infinita oscuridad.


Fin del Capítulo

sábado, 1 de octubre de 2011

capitulo 9- supernaturally


Capítulo 9
Como Afrodita en esteroides


Traducido por KaThErIn


Cállate —reí, cerrando mi casillero.

—No, en serio —continuó Lend—. La muerte es seria. Dude es un duende.

—Tu técnico profesor de escritura 
no es un duende.

—¿Cómo lo sabes? Esto es por lo que necesitas zanjarte la próxima semana y venir a clases conmigo. Puedes confirmarlo. Justo ahora todo lo que sé es que él tiene cabello rojo, piel roja, alrededor de cuatro pies de alto, y no usa nada más que verde.

Rodé los ojos, sabiendo que él no podía verlo a través de mi brillante, celular rosado.

—¿Y por qué tendría un duende un PHd?

—No lo sé. Saliendo al final del arcoiris se aburre, estaba cansado de los tréboles, las ollas de oro perdieron su brillo por él-toma tu cosecha. Pero tengo razón. De hecho, ¿Te dije que mi asistentede laboratorio podría o podría no ser una driada?

—Espera, ¿son ellas notoriamente vigorosamente apasionadas?

Hubo un apausa al otro lado de la línea.

—Oh, tu 
no vas a ir a ese laboratorio de nuevo.

Lend rió y cerré mis ojos, imaginándome cómo se vería en frente de mí.

—Confía en mí, sólo hay alguien paranormal me gustaría ser notoriamente lujurioso para mí.

Suspiré.

—De acuerdo, pero no creo que pueda encontrar una bruja en tal corto anuncio.

Él rió de nuevo, casi cubriendo el sonido de la campana. Miré alrededor, asustada. Un extraviado papel flotaba en medio de los pasillos ahora abandonados.

—¡Mierda, voy a llegar tarde! Te hablo luego, ¿de acuerdo?

Cerrando mi teléfono, corrí por la habitación de casilleros. Por lo menos era el gimnasio y había una pequeño contoneo en la habitación.

O por lo tanto pensé. La señorita Lynn, que horrible criatura, estaba viniendo de afuera de la puerta, señalando a las chicas mientras entraban.
Alzó la mirada y me sonrió, complacida de haberme atrapado en tal obvia infración.

—Eso es la mitad de los puntos de su participación para este día, Novata. Otro retraso y creo que calificará para la suspensión en la escuela.

¿Dónde estaba Tasey cuando la necesitaba? Tomé toda mi fuerza de voluntad para reprimir poner los ojos en blanco mientras me escondía en la habitación de casilleros. El débil aroma de sudor y moho me saludó, y pasé a las chicas en varios estados de desnudarse para llegar a mi casillero. No estaba ni de cerca tan aficionada de este. Carlee se puso sus tenis, ya lista para irse.

Honestamente, cómo sus bubis podrían estar tan despabiladas en un brasier de deportes nunca lo había entendido. O parado de envidiarlos.

Ella movió su cabeza.

—Deberías ser más cuidadosa. A la señorita Lynn en realidad no le gustas.

Suspiré, sacando mis ropas de gimnasio. ¿Qué escuela escoje el amarillo y café para sus colores? Asqueroso. Simplemente, asqueroso.

—El sentimiento es mutuo.

—Entonces, ¿cómo estuvo tu fin de semana?

—Desastrosa. Lend tuvo que volver a la escuela.

—Que mal. Lo lamento.

—¿Cómo estuvo el tuyo?

Su rostro se iluminó.

—¡Grandioso! Tanto John y yo volvimos, ¿cierto? Y al principio yo estaba todo como, ¡impresionadnte! Pero luego de la noche del Viernes se suponía que llamaría, y en realidad no lo hizo, asi que entonces yo estaba como...

Mis ojos vidriosos mientras trataba de poner atención. Me gustaba Carlee, y apreciaba tener una amiga que no estuviera muerta, pero a veces el esfuerzo me llevaba a que continuar con que la relaciones con las chicas se sintieran como demasiado.

—...y entonces él estaba como "si no querías..."

Un grito irrumpió desde el otro pasillo. No sabía si estar agradecida por la interrupción o asustada de lo que pudiera estar pasando. Carlee y yo nos precipitamos alrededor de la esquina y encontramos que las chicas estaba cubriendose a ellas mismas y chillando.

—¿Qué ocurre? —grité, jurando nunca dejar a Tasey en casa.

Una de las chicas señaló a la otra vuelta y se arrastró hacia allá, cada músculo tenso y mi espalda hacia la pared. El pasillo se abrió delante de mí y grité, lista para brincar sobre —Jack.

Estúpido, estúpido Jack, estaba de pie sobre uno de los bancos de madera que se alineaba en el medio del pasillo, las manos sobre sus caderas mientras inspeccionaba el pasillo vacío como algún tipo de extraño conquistador.

—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté, horrorizada.

Bajó la vista hacia mí. —Oh, ahí estás. Se suponía que te diera algo.

—¿Y no podías habermelo dado en alguna otra parte?

Miré alrededor, exasperada y ansiosa. Las chicas estaban empezando a salir poco a poco de, su pasado primer sobresalto y ahora a la curiosidad.

—¿Qué está mal aquí? Aquí parece muy bien para mí.

Dió palmaditas en sus bolsillos, finalmente murmuró:— ¡Aja!— antes de sacar un familiar celular blanco-como un dispositivo.

Un comunicador de la IPCA. Había olvidado lo aburridos que eran comparado con mi super lindo celular. Sonrió y lo dejó deslizar a través de sus dedos. Jadeé y me abalancé hacia adelante, pero él lo hizo rebotar hacia arriba con su pie y lo tomó en el aire.

Sonriendo, me lo entregó con un ademán.

—Raquel quiere que la llames así ella concerá una buena hora para hablar de nuevo, ya que ella no quiere interrumpir tu vida.

—Y ¿qué rayos crees que estás haciendo justo ahora?

Una garganta se aclaró cerca de mí y me di cuenta de que Carlee estaba de pie allí. Sus hombros estaban echados hacia atrás y estaba dándole a Jack una mirada extraña.

No.. no una mirada extraña... 
una de hey!, bebe, un encuentro sorpresa verte aquí.

—¿Quién es tu amigo? —preguntó, una risilla siguiendo a su pregunta.

—¡No es mi amigo! Asi que no es mi amigo.

—¿Cómo siquiera entraste? —Una Peligrroja Viciosa chica de Fútbol preguntó. Estaba mirándolo con una mezcla de suspicacia e interes. —¿Vienes a aquí?

¿Qué estaba mal con estas chicas? Un psicótico chico aparece en el medio de la habitación de casilleros y están listas para flirtear? ¿No habían visto cualquiera de las comedias de la escuela? Deberíamos haber estado azotándolo en nuestra furia de proteger la santidad de la habitación de casillero de las chicas.
En su lugar, estaban concentrándose en una cambio de postura estratégica para partir su agitación al máximo.

Honestamente, él no era así de lindo. La rizada greña de cabello rubio y los demasiado grandes ojos azules me ponían nerviosa. ¡Oh, mírame! , soy tan adorable e inocente, puedo mostrarte lo que sea que quieras y que se joda la vida de Evie!

—De acuerdo —susurré, nerviosa ante la creciente multitud. La señorita Lynn descifraría que algo estaba pasando cuando nadie se apresurara a empezar a estirarse. Las más entusiastas siempre estaban más apresuradas a entrar en calor. —Gracias por la entrega, ahora¡ fuera! ¡Ándate! ¡Ahora!

—Pero acabo de llegar aquí— Hizo salir su labio inferior en una fingida mueca de mala cara.

—Rápido, antes de que la señorita Lynn...

—¿Antes de que? —una familiar voz de tenor preguntó detrás de mí. Mi espina se puso rígida de terror. ¡Esto no era mi culpa! Seguramente no podría meterme en problemas por esto. La señorita Lynn colocó una fornida mano en mi hombro, y era todo lo que yo podría hacer para quedarme de pie bajo su peso.
Jack se tomó un momento dulce, mirándola de arriba a abajo, sus ojos permaneciendo sobre su cuerpo de defensor trasero de línea (de juego).

Ella gruñó, —¿Y quién es tu amigo, Novata?

Estaba muerta. Estaba muy, muy muerta. Iba a ser expulsada y luego nunca entraría a Georgetown, y trabajaría en una cafetería por el resto de mi vida y Lend se casaría con la dríada asistente de laboratorio y ellos tendrían bebes medio-árboles-y-un-cuarto-de agua, y nadie sabría completamente qué serían, pero ellos serían hermosos. Y yo les serviría papas a la francesa cuando vinieran a casa a visitarme.

Jack me miró, con exagerada confusión oscureciendo su rostro.

—No la conozco.

—Oh, de veras. —La señorita Lynn estaba tratando de no sonar divertida pero podía escuchar el júbilo en su voz. De esta manera era mucho mejor que marcarme como atrasada.

—No. Vine aquí para verte. No creía los rumores, pero después de escucharlos en tantos continentes tenía que venir y verlo por mí mismo.

—¿Ver qué?

Sus ojos ampliados con adulación, su voz cargada de un tono reverente.

—Si era verda que Helena de Troya, mejor dicho, Aphrodita mísma había reencarnado en la forma de una profesora de gimnasia.

La habitación completamente en silencio. Excepto por la mandíbula de la Viciosa Pelirroja cayendo al piso con un pequeño 
plink. O tal vez me imaginé eso. Y luego la clase hizo la peor cosa posible: Empezaron a reírse. La señorita Lynn iba a asesinarme.

Jack cayó sobre sus rodillas sobre el banco, sus ojos se revirtieron con éxtasis mientras él apretaba las dos manos contra su corazón.

—¡Oh, cielos, haber visto tanta belleza con mi spropios ojos! Es más de lo que he esperado alguna vez. Pero ¿cómo puedo vivir ahora, sabiendo que no eres mía?. Por favor. —Se arrastró hasta el borde del banco—, Cásate conmigo. Mejor dicho, el matrimonio nos costará preciosos momentos juntos. Déjanos hacer el dulce, apasionado amor justo aquí. Déjame producir tus hijos.

El gruñido primitivo indicaba que la señorita Lynn estaba terminanro su sobresalto y siendo en consecuencia tomada la palabra. Embistió hacia adelante; Jack hábilemente rodó fuera del banco, saltando fuera de su alcance.

—¡Dios mío! No esperaba que te entusiasmaras sobre mis avances. Si no fuera difícil de conseguir, cómo sabré si alguna vez me respetas o no?

Otro gruñido, este sonando como "
¡tú! " O tal vez, "¡Huy!" porque eso seguramente es cómo se sentía sobre este cambio. Todo el mundo paró de reir y miró, con amplios ojos de horror, inseguras de si permanecer a distancia ellas mismas de el inevitable resultado. La posibilidad que enteramente envolvía al desmembramiento de Jack.

No sabía a raíz de quién.

Esquivando otro agarre, Jack usó el banco como un punto de iniciación, rebotando e impulsándose hacia la parte superior de la fila de casilleros. Si yo no hubiera sabido con seguridad que él era humano, habría esperado algo paranormal detrás de sus acrobacias. Él tenía un futuro en los Juegos Olímpicos, siempre que la señorita Lynn no lo asesinara.

—¿Y qué sobre cómo me llamo? Te haremos almuerzo.

Él sopló un beso hacia el rostro cada vez más morado de la señorita Lynn y saltó sobre la siguiente fila. Me di cuenta de un pequeño parpadeo de luz.

El pánico brotó hasta mi pecho, pero la clase entera se había reunido allí. Ya nadie más miraba.

La señorita Lynn me empujó pasando junto a mí, corriendo al bloque de salida.

—¡Protejan la puerta del gimnasio! —gritó, sus ojos bizqueando cuando tomó su posición y esperó.

Y esperó.

Y esperó.

Pero Jack se había ido hace ya un tiempo, habiendo eludido a la señorita Lynn y cualquiera de sus repercuciones por sus acciones idiotas.

Ella fijó sus pequeños y brillantes ojos negros sobre mí, y mi estómago se hundió con el conocimiento de que yo no tendría tanta suerte.

Muchas gracias, Raquel.

Fin del Capítulo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

capitulo 8- supernaturally


Capítulo 8
Sueña

Traducido por Niii


—¿Qué está mal? —preguntó Vivian. Nos sentamos en una colina con vista al mar, las estrellas en el cielo nocturno se reflejaban en el agua. Puso su brazo a mí alrededor con torpeza y recargué mi cabeza sobre su hombro.

Cuando comenzó a aparecer en sueños por primera vez luego del pasado abril, me asustó como la mierda. Sin embargo, ella estaba tan sola, que no pude evitar hablar con ella. Aún no la había perdonado por matar a Lish —no creo que llegara a hacerlo jamás— pero era un tema que ambas evitábamos para poder conocernos. Ahora entendía un poco mejor de dónde venía, y siempre había simpatizado con cuán profundamente sola había estado. Además, al ser criada por las hadas, estaba destinada a tomar malas decisiones. Pisábamos ligeramente sobre los temas difíciles, y en algún punto del camino se sentía como si realmente nos hubiéramos convertido en las hermanas que ella siempre había querido que fuéramos.

Con la excepción de que ella nunca tomó mis cosas, lo que era agradable.

Me sequé las lágrimas.

—No sé qué estoy haciendo. Estoy triste, no sé por qué, y no debería estarlo… y aquí estoy, quejándome contigo cuando tú ni siquiera eres… —Me detuve, incapaz de terminar. Vivian no iba a despertar, jamás. Cuando tomé las almas que poseía, ella no había tenido lo suficiente de su propia alma para tener una vida normal. Era mi culpa.

—Oye, tranquila, no te preocupes por mí. Estoy bien.

—No me has visitado en un tiempo.

—¿No lo he hecho? —Miró pensativamente hacia el agua—. Estoy aquí, o estoy en ninguna parte, o en algún otro lugar completamente distinto. Me da un montón de tiempo para pensar. Pero no parezco llegar a ninguna parte con ello.

—Lo siento.

—Lo sé. También yo. Intento crear una vida completamente diferente en mi mente, ser quien fue lo suficientemente fuerte para dejarlo ir.

—Lo fuiste, sin embargo. —La toqué con mi codo—. No tomaste mi alma.

—Eso es algo, pero realmente no compensa las que sí tomé, ¿no es verdad?

No, no lo hacía.

—Algunas veces… algunas veces deseo que me hubieras enviado con ellos. —Tomó mi mano en las suyas, trazando la línea del contorno de la puerta en las estrellas a través de la que había enviado las almas. Ninguna de nosotras entendía qué había ocurrido realmente esa noche. Tal vez las dos fuéramos Vacías, capaces de abrir puertas entre los mundos, pero eso no significaba que tuviéramos idea de cómo funcionaba—. Me pregunto qué hubiera pasado si las hadas no me hubieran enviado detrás de ti, si se hubieran dado cuenta de que tenía suficiente energía para abrir una puerta yo misma. Por suerte para nosotras mis hadas eran idiotas, pero no puedo evitar imaginarlo. Pienso que me gustaría ver lo que hay ahí afuera.

Dejé escapar un profundo suspiro.

—Algún día ambas lo haremos.

Ella rió otra vez.

—Oye, estúpida, no es algo malo.

—Es otra forma de perder a las personas —susurré—. Me siento como si estuviera condenada a perder a todos, siempre. Parece que no soy capaz de conservar a las personas que amo.

Ella apretó mi mano.

—Lo sé. Ahora, por el lado positivo, yo no me iré a ninguna parte. —Su voz había adquirido ese borde de ironía que recordaba tan bien; es divertido que lo que solía asustarme ahora fuera reconfortante, familiar. Estar juntas era como un pequeño toque de hogar… un concepto extraño para ambas. Ella bajó su vista a mi mano; me pareció ver un pequeño destello de luz, al tiempo que sentí un hormigueo—. ¿Qué fue eso?

Me había olvidado de la estúpida sílfide. Este difícilmente era el lugar para hablar de ello. Otra cosa de la que preocuparme.

—Yo no vi nada —dije.

—Si vas a mentir realmente deberías mejorar en ello. —Ella se recostó sobre la hierba para mirar el cielo—. Así que, estás triste. ¿Cuál es el problema?

Suspirando profundamente, me recosté también.

—No lo sé. Finalmente tengo la vida que he deseado durante tanto tiempo. Y es genial, en serio, y Lend…

—Me gusta oír sobre él.

—Me gusta hablar sobre él. Y es maravilloso. Pero yo no… todavía no se lo he dicho.

—Sí, me lo imaginé. En realidad no eres buena con toda la cosa de la honestidad.

—¡Mira quién habla!

—Oye, yo fui honesta sobre lo que estaba haciendo. —Ella me dio una sonrisa maliciosa, recordándome que no era tan inocente como me gustaba pretender—. Pero eso no es de lo que se trata este nuevo ataque de llanto, porque has sabido del alma inmortal de Lend desde hace un tiempo ya.

Me removí incómoda.

—Reth me visitó esta noche.

—¿En serio? Desearía que me hubiera visitado a mí…

—¡Vivian!

—¿Qué? Una chica se siente sola cuando está en coma, y hada o no, él es bonito. —No estaba segura de si ella lo quería para tontear un poco con él o para dejarlo seco… y estaba igualmente insegura sobre cuál de las opciones me asustaba más—. Sin embargo, continúa.

—No lo sé. Él dio a entender que no soy realmente feliz con la vida que escogí. —Odiaba cómo siempre parecía ver directamente a través de mí. Si no tenía que lidiar con intranquilas y mortalmente impredecibles emociones, ¿por qué tenía que ser tan malditamente bueno en leerlas?

—Bueno, ¿eres feliz?

—¡Sí! ¡Lo soy! Por supuesto que lo soy. Es lo que siempre quise.

—Pero…

—Nada. Es estúpido.

—Bueno, duh. Tú, mi querida hermana, eres estúpida acerca de un montón de cosas.

La fulminé con la mirada.

—Dios, ¿debes ser tan tierna?

Se encogió de hombros.

—Como dije, soy honesta. Vamos. Es lo que siempre quisiste, ¿y?

—Y no lo es, ¿sabes? Lend está tanto tiempo fuera, e incluso cuando está aquí no puedo evitar preocuparme sobre el hecho de que esta no es la vida él escogerá cuando descubra que es como su mamá. Y luego Raquel apareció esta semana, lo que me recordó cómo solían ser las cosas. No eran geniales, pero como que lo extraño… —Pensé en cómo había sido mi vida en la AICP, en lo mucho que había soñado en ser normal, en la vida que ahora tenía. ¿Qué era lo que extrañaba? No eran las misiones, las restricciones, el estilo de vida.

Era algo importante.

—Extraño ser especial. Con la AICP, yo era especial. Me necesitaban. Y en el mundo real, yo… no lo soy. —Las lágrimas comenzaron a caer otra vez y me las limpié, avergonzada—. Lo siento. Cuán patética soy, lloriqueando toda mi vida sobre ser diferente, y luego odiando ser igual que todos los demás.

Viv se levantó sobre sus codos, frunciendo el ceño.

—Pero no lo eres. Nunca has sido igual. Así que no lo entiendo… no has cambiado. ¿Cuál es el problema aquí?

—No lo sé.

—Entonces supéralo. Haz algo.

—¿Qué?

Ella agitó una mano con desdén.

—Lo que sea que quieras hacer. Ésa es la gloria de ser tú, Evie. Tienes una elección. No te recomendaría ir por una matanza masiva de paranormales, sin embargo. No resultó ser tan caliente para mí.

Dejé escapar una risa ahogada.

—Eres terrible.

—Dímelo a mí.

Entonces nos quedamos en silencio, ambas perdidas en nuestros problemas. Finalmente, Vivian tomó mi mano en las suyas incluso más frías otra vez, tirando de mí para que me sentara a su lado.

—Bien, suficiente de esta fiesta de compasión. Si he estado ausente por un tiempo, hay cosas importantes de las que necesitamos hablar.

—¿Qué sería eso?

—Um, ¿hola? Necesitas ponerme al día con Easton Heights. No escuché un resumen de las tres primeras temporadas para que me dejes colgada ahora.

Me reí.

—¿Importante, huh? Bien. —Y compartí lo poco que podía del mundo exterior, aquí en mi oscuro mundo de sueños donde Vivian y yo nos conocimos.

Algunas veces se sentía más real que cualquier otra cosa.

Cuando desperté en la mañana mi mano todavía estaba curvada como si estuviera sosteniendo la de Vivian. Suspiré. Las noches con Viv siempre me dejaban con una extraña combinación de bienestar y arrepentimiento. Y luego, por supuesto, culpa por ser amiga de la chica que asesinó a Lish, pero Lish lo hubiera entendido. Eso esperaba.

Las hadas que criaron a Vivian nunca le dejaron creer que tuviera una elección. Siempre se había sentido como si su vida hubiera estado determinada para ella. Creo que se daba cuenta que no lo estaba, ahora que era demasiado tarde. Me hacía preguntarme si de haberme conectado con ella antes, podría haberlo detenido del todo.

Era suficiente para volver loca a una persona, el pensar en ello.

Al final, Vivian había hecho su elección y pagado por ello. Gracias a las hadas, ella se había quedado sin opciones. Pero yo no. Haría de esta vida lo que yo quería que fuera. Que se jodiera Reth… yo sería feliz. Iba a tener mi pastel y a comerlo, también.

O más bien, sería normal y tendría mi paranormal, también. Yo era especial; ¿por qué pretender algo distinto? Necesitaba enviarle un email a Raquel. Estaba a punto de arreglar su día.

Fin del Capítulo

martes, 27 de septiembre de 2011

capitulo 7- supernaturally


Capítulo 7 Ex marca el lugar


Traducido por Bautiston


Reth. Delante mío. En el callejón detrás de la cafetería. No podía decidir si el aleteo en mi estómago era miedo o excitación. ¿Cómo había olvidado que hermosa - hermosa cosa era? Mirándolo ahora, brillando débilmente con entusiasmo en la fría oscuridad, todos los sentimientos por él que alguna vez me abrumaron, regresaron de golpe.

Incluyendo todo el terror y el dolor que había causado, así que sí, no iba a saltar ni nada. Pero aún así, era bello para mirarlo. Y la última cosa que quería ver en estos momentos. O nunca, de verdad. Levanté una mano, la palma hacia afuera. "¡No voy a ninguna parte contigo!"

Reth levantó una ceja. "No hay necesidad de amenazas de mal gusto. No quiero llevarte a ningún lugar. Excepto, quizás, fuera de este callejón, en un esfuerzo por escapar del hedor." Miró fijamente mi delantal manchado.

"Oh." Baje mi mano, desinflada y confundida, y olí a escondidas mi hombro. ¿Realmente tenia olor? ¿Y desde cuándo no Reth me quiere? Siempre me quería. Pero no quería que me quiera, así que ¿por qué me decepcione? Lo deje llevarme desde el enojo a la confusión en cinco segundos.

"¿Caminas conmigo? Me gustaría ofrecerte mi brazo como un caballero, pero tu mano parece pegajosa. "

Fruncí el ceño. "¿Por qué diablos iba a caminar a ningún lado contigo?"

Levanto una mano perfecta, delgada hacia la puerta de la cocina de la cafetería. "Mis disculpas, por supuesto, vuelve a entrar, sin duda más suciedad espera."

Miré a la puerta, en guerra conmigo misma. Por un lado, odiaba hacer nada que Reth quisiera que haga. Por otro lado, había un trapeador con mi nombre en el interior…

"Bien, pero si intentas cualquier cosa"

"Realmente, Evelyn, como he echado de menos tu encantadora compañía."

Manteniendo un ojo cauteloso sobre el hada, lo seguí por el callejón. Seguimos nuestro camino por la calle con lámparas alineadas, su paso tan ligero que rayaba en el baile. Me sentía como un terrón de gracia a su lado. Luego estaba el aspecto de su etérea, casi angelical belleza frente a mi… así que, por el bien de mi autoestima, probablemente era mejor no comparar.

Me abrazó, encogiéndome de hombros para protegerme del frío, la brisa me hacia cosquillas mientras mi respiración se mostraba frente a mi. No tenía ninguna duda de que me arrepentiría de ir con él, pero parte de mí se alegró por estos nuevos extraños acontecimientos. Me recordaron que no era sólo una chica que era mala en el fútbol. A pesar de que ya no sabía su verdadero nombre y por lo tanto no podía controlarlo, por una vez me sentí casi igual a Reth. El conocimiento de que podía hacerle daño si necesitaba, si quería, me dio una sensación embriagadora de poder.

Probablemente no era saludable.

Sin embargo, si hacia algo estúpido y me obligaba a drenarle, bueno, no iba a llorar por eso. "Así que, ¿hay algún punto por este paseo? Porque estoy medio congelada."

Reth se echó a reír, su risa sonaba como la plata, e inconscientemente me acerque más. Sacudiendo la cabeza, di un paso firme hacia la calle. Estábamos cerca del borde de los árboles frondosos que habían sido empujados lo largo de los bordes de la pequeña ciudad. Miré por encima de él, notando por primera vez que tenía su glamour. No es que fuera mucho más hermoso que su verdadera cara, pero me sorprendió. Cuando estaba en el AICP y se le requería que llevara glamour, casi nunca lo hacia, no podía entender por qué le importaba ahora que estaba libre. (Lo que era mayor parte por mi culpa, pero, en realidad, una chica no puede esperar a ser más astuta que un hada cuando escapa de su propia muerte, ahora, ¿puede?)

"¿Aún congelada, mi amor? Me puedo hacer cargo de eso."

"Sí, lo recuerdo. Creo que paso." Me froté la muñeca, donde podía ver la huella tenue de color rosa de su mano, para siempre marcada. Había tenido suficiente de su calor para toda la vida.

Reth se detuvo y yo también, de mala gana frente a él. La rabia latente me llenaba. Quería gritarle, atacarlo. Fue su culpa que Lish hubiera muerto, él fue quien dejó que Viv entre en el Centro. Pero si no lo hubiera hecho, nunca habría salido del AICP. Y sin duda no habría sido capaz de rescatar a Lend. Por lo que sabía, todavía estaría en una celda en el Centro y Vivian seguiría lento y seguro matando a todos los paranormales alrededor. Me enferme de pensar en ello.

Nunca nada fue simple con Reth, nunca.

"¿Por qué estás aquí?" pregunté, toda mi rabia contenida saliendo hasta agotarme.

Alargó un dedo, casi tocando mi cara, pero en su lugar acaricio el aire frente a ella. "¿Puedes creer que sólo quería verte?"

"No".

Sonrió. "No, supongo que no. Al principio pensé en llevarte. Podría, ya sabes. Solo he sido siempre amable contigo."

"¿Amable?" Lo mire con incredulidad.

"Sí, no lo puedo entender, tampoco. Otros métodos hubieran sido mucho más sencillos. Pero por alguna razón me encuentro fascinado por ti y preocupado por tu bien."

"No puedes ayudar elevando tu nivel de locura, ¿puedes? ¿Mi bien? ¡Me secuestraste! ¡Me quemaste! ¡Has intentado obligarme a ser algo que nunca quise ser! "

"Evelyn, querida niña, simplemente porque no puedes entender lo que es para tu bien no quiere decir que no lo sea. Y si lo que es mejor para ti también te hace daño, bueno, eso no cambia la necesidad de que llegara a serlo."

"Tú estás-yo-¡augh! No tienes idea de lo loco que estás. Si realmente te preocuparas por mí, no me harías daño. Pero no te importa, ¡porque no puedes! No te puede importar nada excepto ti mismo. "

Sus ojos brillaban, de oro oscuro. "Me preocupo por ti más que nadie en este triste mundo cambiante lo hace. No podría haber derramado mi alma en ti si eso no fuera cierto. "

Me alegré de haber dejado escapar el alma que Reth me había dado, junto con todos los demás. Saber que había tenido parte de su alma dentro de mí me hizo sentir, bueno, repulsiva. Levanté la barbilla con aire desafiante. "Lend me ama. Nunca me lastimo. "

"Y sin duda haría cualquier cosa por ti."

"¡Sí!"

"Cualquier cosa para protegerte."

"¡Sí!"

"¿Y si la única manera de protegerse y salvar tu vida lo daña?"

Cerré mis labios uno contra otro por los que estaba a punto de salir. ¿Podría golpear a Reth? ¿Podría por favor, por favor, sólo golpearlo?

Sonrió, sabiendo que me tenía. "Lend no puede amarte, porque realmente no te conoce. No importa lo mucho que quieras esta vida, no es tuya. Nunca lo ha sido. Este no es tu hogar, Evelyn."

Lágrimas de rabia picaban en mis ojos. "Vete".

"Ven conmigo".

"¡Nunca! Y no puedes obligarme. Si de verdad pudieras tomarme, ya lo habrías hecho."

Chasqueó la lengua con impaciencia. "Mi métodos anteriores se encontraron con la… desaprobación de mi reina. A veces me pregunto si elegí bien cuando me alinee ante una Corte. "

"¿Qué quieres decir? O eres Seelie o Unseelie". Podría no saber mucho acerca de las hadas como debería, pero sabía que estaban en uno de las dos cortes: Seelie (Luminosos), es decir buenos, o más bien, bondadosos, ya que las hadas no eran realmente buenas o Unseelie (Oscuros), es decir, definitivamente, definitivamente malos..

Su sonrisa cambió, y vi algo salvaje y primitivo bajo sus rasgos refinados. "Nadie es bueno o malo, mi amor. Todos tenemos partes de ambos sistemas, simplemente elegimos alinearnos con el lado que tiene un tirón más fuerte. Mi decisión de participar fue motivada por una muy triste, vacía chica con los ojos como corrientes de nieve derretida."

¿Así que ahora Reth estaba diciendo que él sólo estaba en la corte buena por mi culpa? ¿O estaba diciendo otra cosa? Era el único que podía hacerme esto, sentir tan terrible y confusa. Cuando estaba con Reth, toda la soledad y melancolía en mí parecían surgir a la superficie, pidiéndole que se las llevara lejos. "Te odio", le susurré, mi voz quebrada.

Clavó sus ojos en los míos, atrayéndome cerca, su voz deslizándose a mi alrededor como una red de oro. "Tonterías. Mi reina me ha prohibido obligarte a que vengas conmigo de nuevo, pero no puedo entender por qué debería ser necesario. No tiene por qué ser así. Puede ser fácil, seguro, cálido. Y cuando llegues a casa, nada de esto importara - escaparte, toda la oscuridad y el frío - menos que un sueño. Nunca tendrás que preocuparte o preguntarte de nuevo. Sólo tienes que elegir, Evelyn. Dejar de aferrarte a este mundo de pérdidas y venir conmigo. Puedo llenar todo el vacío que tienes. Conviértete en lo que deberías ser, y ayúdanos a volver a donde pertenecemos. Ven conmigo. "

Suspiré, respirando profundamente, mi mejilla contra su pecho. El latido de su corazón era extraño, muy lento, pero estaba caliente, y sus brazos alrededor mío eran una maravilla, y ¿cómo he llegado hasta aquí otra vez? No quería sus brazos alrededor de mí. ¿No? Había alguien… algo… alguna razón. ¿Qué más daba?

Reth apartó, su perfecta nariz arrugada. "Oh, ese collar es monstruoso. ¿De dónde sacaste algo tan abominable? "Parpadeé, aturdida, y mis dedos se desviaron a mi colgante. Cuando toque el hierro frío, la realidad rompió en su lugar.

"¿Estás bromeando? ¿Vienes aquí y utilizas tu estúpido mojo hada y luego te alejas de mí? ¿Hay algo en tu dorada cabeza que tenga sentido? Qué pensaste, bueno, Evie esta teniendo probablemente una mala noche, ¿por qué no voy a meterme con ella? Mientras estás en ello, ¡probablemente haya algunos cachorros que podrías golpear! "

Me di media vuelta, volviendo al restaurante. Debería haberlo sabido, lo sabia, esta era una mala idea. Idiota Evie.

Al doblar la esquina, me detuve en seco al ver a Reth, apoyado casualmente contra un poste de luz, rodeado de un charco de luz y luciendo como un anuncio de una imposible realidad perfecta.

"Tienes que venir conmigo. Las cosas se han puesto en marcha, y no puedo controlar todas las variables. No puedo ocultarte para siempre. Puedo, sin embargo, mantenerte a salvo y hacerte feliz. Dame la mano" Tendió la suya, casi podía ver las olas de calor que irradiaba de ella.

Fruncí el ceño, pensando en la sílfide. Es evidente que “algo” se había enterado de dónde estaba. Ahora que lo pienso, ¿Quién dice que él no puso la sílfide delante mío para engañarme pensando que estaba en peligro? Sería algo de él. Todo el asunto apestaba a travesura de hadas.

"Vete al diablo. Yo y mis manos mágicas vamos a estar bien, muchas gracias. Me quedo donde estoy. "

Sonrió, enderezándose para estar delante de mí. "Muy bien. Es evidente que esta vida que tan desesperadamente ansiabas es todo lo que esperabas que fuera. Me alegra ver que todo esto se te cumplió y eres "se inclinó, susurrando en mi oído derecho," feliz."

Cerré los ojos, apretando la mandíbula. Si pensó que podría lanzarse en picado aquí y empezar a jugar con mi vida de nuevo, estaba equivocado. "Mira, sólo porque-"

Abrí los ojos y me encontré completamente sola. La luz de la lámpara que parecía brillar antes ahora era dura, creando sombras y líneas bien definidas, pero nada esclarecedor. La oscuridad de la noche presionaba sobre mí desde todas las direcciones, y mis dientes empezaron a castañetear.

"¿Qué estoy haciendo aquí?" Susurré. Y luego me corregí rápidamente: "Aquí fuera. Quiero decir aquí fuera."

Volví a la cafetería. Haciendo caso omiso de Grnlllll, me fui directamente arriba, quitándome la ropa sucia y quedándome en la ducha hasta que el agua caliente se acabó. Miserable y triste, inexplicablemente, quería llamar a Lend. Nunca me sentí vacía a su alrededor. Pero entonces tendría que contarle lo de esta noche, y estaría preocupado de que Reth apareció otra vez, y no quería que se estresara por esto. En lugar de eso, le dije a Arianna que me sentía mal, me metí en la cama, y me obligue a dormirme.

Las cosas serian mejor por la mañana. Tenían que hacerlo.

Mi cerebro y mi cuerpo finalmente se desconectaron y me quedé benditamente dormida.

"Hey, estúpida", dijo Vivian.

"Oh, Viv." Rompí a llorar. "Estoy tan contenta de que estés aquí."



Fin del capitulo.

capitulo 6- supernaturally


Capítulo 6
Una vida basura


Traducción de Inthefreedomwings





Mi corazón se paró. Por un horrible momento creí que Reth estaba en mi habitación. Y entonces cogí el objeto más cercano, un zapato, y lo lancé derecho a la cabeza de Jack.
¿Qué estás haciendo aquí dentro, tú, pequeña comadreja?
Recogió mi zapato de donde se había estampado en el suelo después de golpear la puerta tras él. —¿Cómo caminas con esos tacones?—se sentó y se sacó su propio zapato, intentando encajar su pie dentro de mi zapato abierto morado.
Le seguí y lo empujé lejos. —¿Qué edad tienes, cinco años? Responde mi pregunta.
Me miró, con sus ojos imposiblemente azules abiertos con inocencia. —Creía que éramos amigos, despuésde que me hicieras un desnudo y todo.
Estoy llamando a Raquel.
Vale, vale. Sólo estaba haciendo algo de reconocimiento.
¿Reconocimiento?
Oh, lo siento, esa es una gran palabra, ¿no? Significa que estaba alcanzando el escenario, consiguiendo el…
¡Sé lo que significa! ¿Qué, la AICP me está investigando ahora? Diles, que ellos pueden olvidarse de tener ayuda de…
¿Nunca le dejas terminar la frase a nadie más?—sonrió a mi mirada, levantando sus hoyuelos. —Esto es más como eso. Tú eres más guapa cuando no estás hablando. La verdad de la mayoría de la gente, he descubierto. De todos modos, necesito ver la dirección que Raquel me dio así podría encontrarlo otra vez.
¿Por qué?
Como tú tan graciosamente apuntaste el otro día, no soy un hada. Necesito ver un sitio antes de poder abrir una puerta allí. O al menos abrir una puerta precisa allí. De otra manera nadie sabe lo cerca que llegaré.
Me senté al borde de la cama. Siempre y cuando el bicho raro ya esté aquí, bien podría obtener algunas respuestas. Lo que me había estado inquietando: ¿cómo podía hacer lo que hizo? No debería ser posible. 
¿Cómo te enteraste? Para utilizar los Senderos, quiero decir.
Su boca se curvó en una sonrisa traviesa. —No dejes que mi buena apariencia te engañe. Soy terriblemente listo.
Rodé mis ojos. —Claramente. Pero aún así no deberías ser capaz de usar los Senderos.
Se encogió de hombros, de pie. —Mira y espera el tiempo suficiente, quiere algo lo suficiente, y puedes imaginarte una manera de hacerlo ocurrir. Hago ocurrir muchas cosas—. Sonriendo enigmáticamente, tendió una mano hacia mi pared. —¿Te recogeré más tarde?
No he aceptado nada—. Achiqué mis ojos.
Por supuesto—, dijo, distraído, mientras se centraba en las líneas blancas que serpenteaban para hacer la puerta. —Así que, te recogeré más tarde, entonces.
¡No! ¿No escuchas? Dile a Raquel que no voy a…
Antes de que pudiera terminar mi frase entró por la puerta de las hadas, murmurando algo que sonó sospechosamente como, “las chicas son molestas”.
La pared se formó de nuevo tras él, convirtiéndose en el receptor inocente de mi mirada fulminante. Jack podría ser de mi edad, pero era como un niño pequeño con un nivel alto de azúcar necesitando un buen azote.
Dios mío, eso sonaba raro. Me acosté en la cama y cerré los ojos. ¡Qué lío! Me concentré en dejar que el estrés se deslizara de mi cuerpo, dejándome caer en un reparador e ingrávido estado. Se sentía como si pudiera encontrar la paz, pensar bien las cosas, todo estaría bien en mi vida, con Lend y conmigo. Podría encontrar la manera de decirle la verdad justo de forma que no se le ocurriera renunciar a su estilo de vida mortal. Encontraría la manera para que nosotros trabajáramos, alguna manera para que yo pudiera tener a todas las personas de mi vida en mi vida, por el tiempo que yo quisiera que estuvieran.
Un fuerte golpe me sacudió, haciendo añicos cualquier epifanía a la que yo estuviera indudablemente a punto de llegar.
EVELYN, SACA TU PEREZOSO, CULO FLACO Y PÁLIDO FUERA DE LA CAMA AHORA MISMO.
Abrí los ojos de un golpe, luego me dirigí a la sala, sintiéndome justificadamente arisca. —¿Tienes control de volumen en esa boca?
Arianna se encogió de hombros. —Duermes como un muerto. Nona necesita ayuda en la planta de abajo.
Genial. Exactamente cómo quería pasar mi fin de semana. Lend libre y lleno de grasa.
Divertido, yo elegiría dormir y salir de compras, pero a cada uno la suya. Baja allí.
¿Qué pasa con nuestra película?—, me quejé, con la esperanza de que Arianna me ayudara a deshacerme del trabajo.
Criatura de la noche y todo eso. Soy buena con una función tardía.
Bien—. Pisoteé bajando las escaleras, tirando de mi delantal fuera de su gancho en la pared de mala gana y sujetándolo. Fue genial tener un ingreso ahora que no tenía una cuenta de gastos de la AICP (y, créanme, echo mucho de menos esa cuenta), pero trabajar en un restaurante era un poco menos interesante que ir en misiones de cazar y etiquetar.
Y por un poco quiero decir mucho. Siguiendo con el encantador comedor temático de vacas, teníamos que llevar faldas, faldas al estilo caniche*(http://www.shopmania.co.uk/makeup-costumes/p-bopper-poodle-skirt-9199177), con estampado de vaca. Estampado de vaca. Hay muchos estampados de animales que son fabulosos en cualquier estilo. El de vaca no es uno de ellos. Es insultante, de verdad. Razón por lo que me mantengo obstinadamente en mis propios vaqueros. No estaba programada, no iba a vestir vacuno.
Devuélveme mi suerte, Grnlllll (¿o eran cuatro eles? ¿O una erre doble y una triple ele? Si crees que el galés es extraño, trata de leer gnómico) estaba en la cocina. Los gnomos son elementales de tierra y por lo general viven bajo el suelo, minando y excavando. Incluso ellos se ven un poco como los topos, con la cabeza peluda, ojos pequeños, bizcos, y la nariz hocicuda que cualquier otra cosa. Son más felices excavando en la oscuridad y la humedad. Qué demonios estaba haciendo Grnlllll en esta cocina brillante era lo que yo tenía que descubrir, pero sea lo que sea, sin duda no la estaba haciendo feliz.
¿Y sus patatas a la francesa? No estaban buenas.
Grnlllll gruñó algo hacia mí que no me molesté en interpretar, y me fui a tomar los pedidos. Por la tarde el negocio era bastante típico, mayormente los paranormales locales, lo que significa abundancia de carnes tan raras que difícilmente mi estómago podía mirar sin revolverse, cuyos ingredientes no quería ni pensar.
Las cosas estaban en orden mientras la noche comenzaba a rizarse contra las ventanas, con su insistente frío. Mis pies y espalda me dolían, y si tenía que sonreír una vez más y fingir que no me daba cuenta del vampiro en la esquina lamiéndose los labios cada vez que pasaba, estaba bastante segura que le gritaría. Ya era bastante malo que la mitad de los vampiros locales intentaran usar sus poderes de control mental para convencerme de que no quería una propina.
Yo siempre quiero una propina, tú, no-muerto desagradable.
Aun así, fue un poco divertido ver a los vampiros se volverse más y más frustrados al no poder convencerme. David y Arianna habían guardado mis secretas habilidades de ver a través del glamour, lo que me gustó. Hizo las cosas menos complicadas.
Arranqué la factura y la estampé en la mesa del Lamedor de Labios*(referente al vampiro).
El quince por ciento, como siempre.
Frunció el ceño, luego su rostro se alisó con una sonrisa impresionante. Impresionante si no podías ver a través de su glamour para notar que cada diente se reía de mí a través de sus mejillas en descomposición. Extendió la mano para tratar de tomar la mía, pero la alejé.
En serio. Quince por ciento o deslizaré ajo en polvo en su próximo Bloody Mary.
Me miró con un ceño fruncido que podría lanzar un millón de novelas de terror. Sonreí. Murmurando cosas asesinas sobre su aliento, sacó su cartera y me entregó el dinero.
Regrese pronto—, chillé, radiante mientras volvía a la caja registradora. No podría tener a Tasey regularmente, pero todavía podía más que los vampiros.
Nona se agitó. Incluso su forma de andar parecía un árbol meciéndose con el viento. Chicos locales, no paranormales, pasaban por el restaurante de vez en cuando para mirarla. Si pudieran ver su tronco ahuecado de un trasero, completo con una cola, probablemente se sentirían diferentes.
Por otra parte, nunca se sabe con los chicos. Y ella era un árbol muy caliente.
Se detuvo frente a mí, sonriendo. —Gracias por trabajar esta noche.
Por supuesto. Oh, bueno—, dije, recordando mi pregunta anterior. —He estado viendo paranormales que no reconozcan cada vez más. ¿David sabe de ellos?—Me reunía con él y Arianna con bastante regularidad para revisar el papeleo y los detalles de su pequeña operación, pero no lo sabía todo.
Nona agitó la mano en el aire con gracia. —No hay peligro. ¿Te importaría ayudar a Grnlllll en la cocina? No puede sacar la basura por su cuenta.
Mi estómago se hundió. Servicio de basura. Genial. La gnoma era más baja que las bolsas de basura, pero por supuesto que no podíamos conseguir bolsas más pequeñas, oh no, así que tenía que estar de guardia cada vez que la basura estaba llena. Y sacar la basura significaba el Depósito de basura, y tenía que tocarlorealmente para abrirlo, y estaba pegajoso.
PEGAJOSO.
Realmente no soy una persona perezosa, pero en los últimos ocho años de mi vida todo lo que tenía que hacer era recoger mis cosas. No podía sacar exactamente la basura del Centro a la acera, teniendo en cuenta que era un complejo subterráneo cerrado. La basura del restaurante era suficiente para hacerme sentir nostálgica por los salones blancos y estériles. Mejor estéril que pegajoso y maloliente.
De vuelta en la cocina Grnlllll apunta en dirección a la basura que había dejado desbordar y se derramaba en el suelo. Tratando de ignorar el chiste que se estaba formando en la parte posterior de mi garganta, me saqué la bolsa fuera del bidón. Cayó en mi pierna, dejando una mancha repugnante, horrible y oscura sobre mis vaqueros. Brillante.
Grnlllll me dijo algo con voz grave, mientras señalaba con enojo la raya que estaba haciendo mientras arrastraba la bolsa por el suelo, pero en ese momento no me importaba. Debería haber tenido este fin de semana libre. Debería estar acurrucada junto a Lend en este momento, burlándome de una mala película con él y Arianna. No pedí esto.
Además, ella podía ser demasiado baja para el Depósito de basura pero no era demasiado baja para limpiar.
Le di una patada a la puerta metálica que da al callejón oscuro, tragando el aire de la noche mientras el olor a comida podrida asaltaba mi nariz. Podía sentirlo alojándose en mis senos nasales y me preguntaba si alguna vez sería capaz de oler algo más.
La única luz sobre la puerta parpadeaba. Probablemente tendría que cambiar la bombilla, también. Estúpida gnoma. Tomando una respiración profunda, me dirigí al Contenedor de basura entre nuestra pared de ladrillo y el edificio de al lado, abrí la tapa, y tiré la bolsa y un gran chorro de algo se cayó sobre mi zapato.
¡Mierda!—grité a la pared frente a mí. —Mierda, mierda, mierda—pateé el Contenedor y luego agarré mi pie. Ahora estaba sucia, herida en los dedos del pie, y me sentía como una idiota. Cerré los ojos, apretando el puente de la nariz. Estaba bien. Esto estaba bien. Me gustaría subir las escaleras, tomar una ducha, e ir a la cama. Para el resto del fin de semana.
La luz se apagó con un parpadeo, luego volvió. Demasiado brillante. Demasiado brillante. Abrí los ojos para ver las líneas de otra puerta de hadas formándose en la pared al lado del Contenedor.
Vete—, le espeté. —No estoy de humor—. Si Raquel pensaba que enviar al idiota de Jack repetidamente ayudaría a su causa, se había equivocado.
Una figura, más alta que Jack y más hermosa, con mucho, que nadie más que yo conociera, salió de la puerta.
Ahora realmente—, dijo, con voz de oro líquido, —esa no es la acogida que me esperaba, mi amor.


Fin del capítulo